La Guardia Civil alerta sobre este mensaje que te llegará por Whatsapp Aunque puede parecer inocente, lo cierto es que esconde un programa malicioso que intentará robar tus datos
Un día cualquiera estás con tu teléfono móvil y te llega un mensaje de Whatsapp de un contacto que no tienes guardado.
Te manda un enlace acortado. Puedes tener dudas de si es un conocido cuyo número no tienes guardado, algún amigo que ha cambiado su número de teléfono, etc., y tienes tentación de abrirlo. Pero aunque a simple vista puede parecer algo inocente, lo cierto es que no lo es.
El Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil (GDT) ha puesto en aviso a los ciudadanos de que, en caso de recibirlo por la popular red social, no lo abran, pues se puede tratar de un virus.
Pues nada, tras casi un año ya tenemos los primeros cambios en el medio rural....
Cierran los cuarteles😡😰
Casa Cuartel de la Guardia Civil de Orea (Guadalajara),
¿Que no cesan los robos?
Somos unos exagerados.
¿Que nos matan?
Aquí magnificamos las cosas.
Que los que aún siguen siendo los jefes de nuestra seguridad sean unos completos incompetentes no quiere decir que no necesitemos seguridad, quiere decir que necesitamos gente competente al mando.
Es sencillo de entender
#nostienendesprotegidos
#nostienenabandonados
#SiempreIranzo
Las casas cuartel echan el cierre
La falta de efectivos aboca a la clausura de cientos de puestos de la Guardia Civil y deja a los pueblos cada vez más solos y desprotegidos La entrada de Alcolea del Pinar (una localidad de 328 habitantes en Guadalajara), junto a la N-II, está enmarcada con un complejo de edificios vallados y en visible estado de abandono. Es la antigua casa cuartel. “En 2013 el Ministerio del Interior decidió trasladar este puesto a Sigüenza, nos resistimos, preguntamos, pero nunca nos dieron ni respuestas ni explicaciones”, dice Carmen Rojo, concejal de ese Ayuntamiento. Desde entonces viven “con 40 familias menos: Mujeres, niños... Nos hemos quedado más solos y desprotegidos. En este destacamento estaban destinados 40 guardias y sus patrullas salían y entraban todo el día”.
Desde hace meses sufren también una oleada de robos. “En sucursales bancarias, en la sede de la ITV, en casas con gente dentro, en vehículos, no paran, pese a las persecuciones de los vecinos”, enumera Rojo, que advierte: “Aquí más de uno ha pensado ya en coger la escopeta”. En Guadalajara han subido un 16,8% las infracciones penales según los últimos datos de criminalidad de Interior del primer trimestre de este año. Este sábado se reunían decenas de vecinos del pueblo para convocar una manifestación ante su cuartel cerrado. “Estamos desprotegidos”, “Más Guardia Civil”, se lee en los carteles.
Antes de salir por la puerta de su casa, el guardia Víctor Caballero, gaditano de 38 años, se giró y le dijo a su mujer: “Vamos a coger a ese cabrón y nos vamos a ir de vacaciones con una medalla”. Cinco horas más tarde era acribillado a tiros junto a su compañero de patrulla, Víctor Romero (30 años) en un páramo conocido como El Ventorrillo (Teruel).
El serbio Norbert Feher, Igor El Ruso, se ocultaba en una masía del término municipal de Albalate del Arzobispo y les disparó a quemarropa. Se va a cumplir un año de aquello y Noelia Lorens, de 36 y viuda de Caballero, sigue esperando a que le reconozcan el derecho a una pensión. “Aquel día ellos perdieron la vida, pero yo lo perdí todo”, dice en una cafetería de Alcañiz (Teruel).
“No hubo un operativo como tal; iban buscando a un ladrón armado que había disparado a varias personas, y solo se cubrió la zona con cuatro patrullas de los puestos más próximos”, recuerda Javier Armero, secretario provincial de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) en Teruel, donde los índices de delincuencia han subido un 8,8%, y hasta un 46,1% los robos con fuerza en domicilios, según los últimos datos de criminalidad del Ministerio del Interior de 2018.
“Los delincuentes no son tontos, se esconden y delinquen allí donde se sienten menos vigilados”. Y recuerda que, “como en otras provincias de España, la mayor parte de los puestos de la Guardia Civil están cerrados y abren un día a la semana unas horas por falta de efectivos”.En Albalate del Arzobispo hay cuatro guardias que pueden llegar a cubrir un territorio de 1.600 kilómetros cuadrados (algo menos que toda Gipuzkoa) para abarcar las comarcas de Bajo Martín y Andorra-Sierra de Arcos. La situación es extrapolable a toda España. Solo 28.400 de los aproximadamente 77.000 componentes de la Guardia Civil están destinados en los 1.942 cuarteles que hay en España. Hay algunos puestos en los que solo hay un guardia, muchos con dos, tres o cuatro, según el catálogo de 2017 al que ha tenido acceso EL PAÍS (ver gráfico). El resto de efectivos se supone que “están en especialidades (Tráfico, SEPRONA, Policía Judicial...) o son mandos o realizan labores burocráticas y no están de cara al ciudadano”, según fuentes del Instituto Armado.
Sin embargo, ni la Dirección General de la Guardia Civil ni el Ministerio del Interior han activado el Plan de Redistribución Territorial que lleva años de cajón en cajón y que pretendía agrupar puestos para que —al menos— hubiera 20 efectivos por acuartelamiento. Nadie parece dispuesto a abrir esa caja de Pandora. “No se ha entrado en materia, requiere un consenso político muy grande, nosotros ponemos el estudio técnico y operativo pero la puesta en marcha es una decisión política”, aseguran en la Dirección General de la Guardia Civil. “No es tiempo de hablar de ese tema aún”, dicen en Interior, después de que la semana pasada el ministro, Fernando Grande-Marlaska acudiera al cuartel de Berlanga de Duero (Soria) para anunciar la apertura de una comisaría y una cárcel rodeado de mandos que no pertenecían a ese puesto. “En Berlanga, que lleva unos 15 pueblos, ahora mismo solo hay cinco guardias y ni cabo ni sargento, es decir, uno hace las veces de comandante de puesto sin serlo, como en tantos sitios”, dice un guardia de la zona.
Natividad Colas, vecina de Milmarcos (Guadalajara) de 86 años, lo tiene claro: “La Guardia Civil es sagrada, más que el cura”. Y añade: “Aquí tenemos un cuartel abandonado y otro nuevecito, que nos construyó “un pez gordo” del cuerpo, que debió de pensar que para hacerlo en otra parte, pues mejor en su pueblo; aunque está y no está porque cuando llamamos nos sale Guadalajara o Molina de Aragón, si vienen es a dormir”. En Milmarcos supuestamente hay destinados tres guardias pero, como la mayor parte de puestos, abren por horas algún día a la semana o permanecen cerrados (un cartel indica “llame al 062”), porque se prioriza sacar las patrullas a la calle.
El general de Castilla y León, Clemente García Barrios, ordenaba hace dos semanas cerrar los cuarteles por falta de efectivos y la delegada del Gobierno, Virginia Barcones (del PSOE y natural de Berlanga), le obligaba a anular esa orden recordando que no se puede restar servicios básicos al ciudadano, como la seguridad, si se quiere evitar la despoblación de los pueblos y atender los casos de violencia de género. “No tengo ninguna duda de que estos puestos deben seguir abiertos y hay que compatibilizar el estar presente en los cuarteles con tener unidades en la calle”, decía la delegada días después de enmendarle la plana al general.
El alcalde de Checa (Guadalajara), Jesús Alba, en el centro de la imagen con chaqueta gris, rodeado de vecinos delante
del cuartel que mantienen
“Ante la falta de efectivos, lo que se está haciendo es exactamente lo que ordenó el general: cerrar los cuarteles y sacar las patrullas con parejas de guardias formadas por agentes de puestos próximos para lograr hacer los turnos”, coinciden guardias de Soria, Guadalajara, Teruel, Burgos, Granada... Lo llaman “núcleos operativos”, pero “las extensiones de terreno que cubren son cada vez más grandes, pudiendo incluir hasta 40 pueblos”, explican.
Carmen Rojo, concejal de Alcolea del Pinar (Guadalajara), delante del cuartel cerrado.
El déficit de efectivos tiene supuestamente su origen en “la crisis”, que paralizó las convocatorias públicas de empleo y “no se han cubierto las plazas de todos los guardias que se han ido jubilando en los últimos años”.
Hace un mes, otro guardia del puesto de La Zubia (Granada), José Luis Arcos, de 49 años, moría tiroteado por un delincuente en Huétor Vega. Le acompañaba una guardia en prácticas, recién salida de la escuela. “Hay pocas patrullas, no hay gente para cubrir tanto territorio, nuestra demarcación acaba en Sierra Nevada o en el otro límite de Dúrcal y Padul”, dice un compañero de ese puesto, que recuerda que “entre bajas, cursos, comisionados, vacaciones...”, se hace casi imposible cubrir los turnos y siguen cerrando cuarteles: “Trevélez, Órgiva... muchos en Las Alpujarras. Esta distribución territorial es de la época de los bandoleros”.
Un somero recorrido por cuarteles de Soria (con algo más de 500 guardias y 19 puestos, en total), Teruel (670 guardias y 33 puestos) y Guadalajara (644 y 31 puestos), evidencia que, más allá del efecto disuasorio que pueden tener para potenciales delincuentes, esos cuarteles actúan como una suerte de ancla poblacional en una España con un 90% de territorio rural en el que habita aproximadamente un 20% de su población.
En una gran mayoría de los 8.000 municipios del país la seguridad depende exclusivamente de la Guardia Civil, porque no cuentan ni con Policía Nacional (presente solo en pueblos de más de 20.000 habitantes), ni pueden permitirse una policía local. Y son cada vez más los casos en los que los ayuntamientos asumen el coste de mantener abiertos los cuarteles como medida de protección. Según los últimos estudios de la FEMP, mientras que la población ha crecido globalmente en España un 15% desde el año 2000, en el medio rural ha bajado un 8%.
Los alcaldes pagan
“Los cuarteles son importantísimos para los pueblos. Si no se siente segura, la gente se va”, dice Jesús Alba, alcalde socialista de Checa (Guadalajara), donde mantienen con dinero del consistorio (unos 6.000 euros al año) el cuartel para que siga siendo habitable. Al igual que hace la alcaldesa del vecino pueblo de Orea (184 habitantes), Marta Corella: “Hemos invertido más de 40.000 euros en arreglar el techo y dos pabellones (pisos) para que puedan vivir dos familias de guardias”, asegura. Así sucede, viven dos familias, pese a que ni tan siquiera pueden trabajar en el pueblo porque como ocurre en otros muchos de estos acuartelamientos, no tienen acceso a Internet. “Al menos que se vea que hay alguien, y si viene uno con malas intenciones, igual se lo piensa”, dice el alcalde de Checa.
“La seguridad, como la sanidad o la educación, son clave en la vertebración social de los municipios”, señala Joaquín Moreno (Compromiso con Aragón), alcalde del municipio turolense de Utrillas (3.000 habitantes), que lleva invertidos 85.000 euros en el proyecto técnico de un nuevo cuartel y en las catas de los suelos que ha cedido el consistorio para su construcción. El antiguo lo cerró hace dos años el Ministerio del Interior “por ruina”. Mientras lo construían, y como medida provisional, cedieron una nave industrial en la que hoy se alojan los 12 guardias de ese puesto y sus oficinas. “Pero en el próximo pleno decidiremos si les echamos porque llevamos dos años para que construyan un nuevo cuartel”.
En el caso de Monteagudo de las Vicarías (200 almas en Soria), el Ayuntamiento (PP) cede dos viviendas sociales para que hagan las veces de cuartel y viven tres guardias, que hacen turnos con los de Arcos de Jalón (1.500 habitantes).
En el cuartel de Abejar (Soria), como en el de Checa, Orea, Alustante o Milmarcos (Guadalajara), o en el de Alfambra (Teruel), o en los de Huétor Santillán, Tocón, Castril, Cacín, Moclín (en Granada), en la mayor parte de los acuartelamientos que no son cabecera de comarca, un cartel en la puerta (cerrada) indica que se llame al 062, el teléfono de emergencias de la Guardia Civil. Y a esperar, “más o menos, dependiendo de donde vengan”.
Taxista de Alcorisa, víctima de una red de estafas a nivel nacional
La Guardia Civil ha desarticulado una organización delictiva especializada en estafas a taxistas de poblaciones de A Coruña, Córdoba, Jaén, Lugo y Teruel, entre los que hay una víctima de Alcorisa, la empresa Taxi Jorge.
Hay un detenido y cuatro investigados, de entre los 19 y los 60 años de edad, oriundos de Colombia, Cuba y República Dominicana, afincados todos ellos en Gijón (Asturias). Se les imputan delitos de blanqueo de capitales, falsedad documental, usurpación de estado civil y estafa continuada.
El total del dinero estafado superaba los 65.000 euros. Concretamente, a la empresa alcorisana le fueron estafados 400 euros, que todavía no ha recuperado.
Según explica Noemí Sancho desde “Taxi Jorge”, llamaron a su marido, el responsable de la empresa de Alcorisa, para encargarle el traslado de cuatro personas al aeropuerto de Madrid, pero le pidieron el favor de que pagase parte de los cuatro billetes de avión de sus supuestos clientes (100 euros por cada uno), algo que el taxista hizo confiado, ya que los estafadores se hacían pasar por trabajadores de aseguradoras. Nunca tuvo que ir a Madrid, puesto que no existían tales pasajeros.
Todavía no ha recuperado los 400 euros.
Principalmente, los estafadores obtenían información de sus víctimas a través de redes sociales (teléfonos, zona de trabajo, localidades próximas, vías de comunicación de la zona y aeropuertos más cercanos). Dirigían sus estafas a víctimas concretas.
Llamaban por teléfono a los taxistas seleccionados usando múltiples líneas telefónicas dadas de alta con identidades falsas o usurpadas, por lo que también fue investigado el regente de un locutorio en Gijón que facilitaba estas altas fraudulentas de tarjetas telefónicas prepago utilizadas en la comisión de los hechos delictivos (en alguna ocasión también se ha detectado el primer contacto a través de correo electrónico).
Los estafadores explotaban la relación de colaboración y confianza entre las empresas de aseguradoras y el sector del taxi, haciéndose pasar por un empleado o corredor de la aseguradora solicitándole sus servicios para el traslado de un asegurado con algún tipo de incidente. Según explica la Guardia Civil, “usan la relación de confianza que existe habitualmente entre ambas partes, derivada de la habitual prestación del servicio de traslado con un mismo taxista y, como complemento a esa actividad, en ocasiones la aseguradora acuerda que éste adelante / afronte el pago de alguna prestación del seguro a favor del usuario (noche de hotel, pago de billetes de avión de salida inmediata, facturación equipaje, etc.). El dinero que el taxista adelanta al particular le será devuelto posteriormente por la compañía de seguros. En el transcurso de la contratación del servicio, al taxista se le demanda una actuación inmediata. Les interesan realizar una “gestión urgente” que debe ser subsanada mediante el pago de una cantidad de dinero en concepto de sobrepeso de maletas, pago de billetes de avión y para ello se le insta a la compra de tarjetas / códigos de pago o a realizar ingresos a través de cajeros automáticos de entidades bancarias, concertadas con plataformas de pago, para poder dar solución a la vicisitud.
Dentro del proceso de engaño, la víctima remitirá los códigos obtenidos a la "supuesta" aseguradora. Posteriormente consolidan el engaño ampliando la información desde una supuesta cuenta de correo corporativa de la aseguradora (simulada), aportando una serie de datos (como números de siniestro o de pólizas) que ayudan a dar apariencia de verosimilitud al mismo. Una vez los autores de la estafa tienen en su poder los códigos, lo que les permite hacerse con el dinero, suele remitir al taxista a una ubicación para el traslado contratado. Los taxistas son conscientes de la estafa una vez que no encuentran a las personas a trasladar, ignorando la supuesta aseguradora contratante a partir de ese momento todos los canales previos de comunicación. Tras ponerse en contacto con la aseguradora real, ésta les informa que no tienen conocimiento de esa actuación.
El autor de la estafa, previamente a las mismas, genera una cuenta de usuario en un portal de apuestas online que actúa como un monedero-cuenta virtual. Para generar la cuenta de usuario, usurpa la identidad de terceras personas, se ha detectado en varios casos que las identidades asociadas a las cuentas de la plataforma de apuestas pertenecen a trabajadores del sector del taxi, que con motivo del engaño habían facilitado datos de identidad y fotografías con su documentación al delincuente. En esta plataforma es donde los estafadores ingresan directamente los códigos generados por las plataformas de pago. Realizando las retiradas del dinero a través de cajeros automáticos, donde el titular de una cuenta / monedero de la casa de apuestas remite un mensaje SMS con un código de extracción al teléfono móvil de un tercero a cargo de esa cuenta.
Asimismo han resultado perjudicadas por los hechos empresas aseguradoras”. Con las detenciones practicadas se da por desarticulada la trama delictiva.
La investigación ha sido dirigida por el Juzgado de Instrucción de Sarria (Lugo) y el Juzgado de Instrucción nº 4 de los de A Coruña, y con el apoyo de la Unidad Técnica de Policía Judicial – Jefatura de Policía Judicial de la Dirección General de la Guardia Civil y de las Unidades Orgánicas de Policía Judicial de Ourense, Pontevedra, Teruel, Córdoba, Gijón y Jaén, y la colaboración del Servicio de Investigación Global del Mercado de Apuestas (SIGMA) de la Dirección General de Ordenación del Juego del Ministerio de Hacienda y Función Pública.