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jueves, 22 de noviembre de 2018

Estamos desprotegidos... ¡Más Guardia Civil!

Pues nada, tras casi un año ya tenemos los primeros cambios en el medio rural....

Cierran los cuarteles😡😰

Casa Cuartel de la Guardia Civil de Orea (Guadalajara),

¿Que no cesan los robos? 
Somos unos exagerados.
¿Que nos matan? 
Aquí magnificamos las cosas.


Que los que aún siguen siendo los jefes de nuestra seguridad sean unos completos incompetentes no quiere decir que no necesitemos seguridad, quiere decir que necesitamos gente competente al mando.

Es sencillo de entender



#nostienendesprotegidos 
#nostienenabandonados
#SiempreIranzo



Las casas cuartel echan el cierre

La falta de efectivos aboca a la clausura de cientos de puestos de la Guardia Civil y deja a los pueblos cada vez más solos y desprotegidos

La entrada de Alcolea del Pinar (una localidad de 328 habitantes en Guadalajara), junto a la N-II, está enmarcada con un complejo de edificios vallados y en visible estado de abandono. Es la antigua casa cuartel. “En 2013 el Ministerio del Interior decidió trasladar este puesto a Sigüenza, nos resistimos, preguntamos, pero nunca nos dieron ni respuestas ni explicaciones”, dice Carmen Rojo, concejal de ese Ayuntamiento. Desde entonces viven “con 40 familias menos: Mujeres, niños... Nos hemos quedado más solos y desprotegidos. En este destacamento estaban destinados 40 guardias y sus patrullas salían y entraban todo el día”.


Desde hace meses sufren también una oleada de robos. “En sucursales bancarias, en la sede de la ITV, en casas con gente dentro, en vehículos, no paran, pese a las persecuciones de los vecinos”, enumera Rojo, que advierte: “Aquí más de uno ha pensado ya en coger la escopeta”. En Guadalajara han subido un 16,8% las infracciones penales según los últimos datos de criminalidad de Interior del primer trimestre de este año. Este sábado se reunían decenas de vecinos del pueblo para convocar una manifestación ante su cuartel cerrado. “Estamos desprotegidos”, “Más Guardia Civil”, se lee en los carteles.


Antes de salir por la puerta de su casa, el guardia Víctor Caballero, gaditano de 38 años, se giró y le dijo a su mujer: “Vamos a coger a ese cabrón y nos vamos a ir de vacaciones con una medalla”. Cinco horas más tarde era acribillado a tiros junto a su compañero de patrulla, Víctor Romero (30 años) en un páramo conocido como El Ventorrillo (Teruel). 


El serbio Norbert Feher, Igor El Ruso, se ocultaba en una masía del término municipal de Albalate del Arzobispo y les disparó a quemarropa. Se va a cumplir un año de aquello y Noelia Lorens, de 36 y viuda de Caballero, sigue esperando a que le reconozcan el derecho a una pensión. “Aquel día ellos perdieron la vida, pero yo lo perdí todo”, dice en una cafetería de Alcañiz (Teruel).


“No hubo un operativo como tal; iban buscando a un ladrón armado que había disparado a varias personas, y solo se cubrió la zona con cuatro patrullas de los puestos más próximos”, recuerda Javier Armero, secretario provincial de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) en Teruel, donde los índices de delincuencia han subido un 8,8%, y hasta un 46,1% los robos con fuerza en domicilios, según los últimos datos de criminalidad del Ministerio del Interior de 2018.


“Los delincuentes no son tontos, se esconden y delinquen allí donde se sienten menos vigilados”. Y recuerda que, “como en otras provincias de España, la mayor parte de los puestos de la Guardia Civil están cerrados y abren un día a la semana unas horas por falta de efectivos”. En Albalate del Arzobispo hay cuatro guardias que pueden llegar a cubrir un territorio de 1.600 kilómetros cuadrados (algo menos que toda Gipuzkoa) para abarcar las comarcas de Bajo Martín y Andorra-Sierra de Arcos.

La situación es extrapolable a toda España. Solo 28.400 de los aproximadamente 77.000 componentes de la Guardia Civil están destinados en los 1.942 cuarteles que hay en España. Hay algunos puestos en los que solo hay un guardia, muchos con dos, tres o cuatro, según el catálogo de 2017 al que ha tenido acceso EL PAÍS (ver gráfico). El resto de efectivos se supone que “están en especialidades (Tráfico, SEPRONA, Policía Judicial...) o son mandos o realizan labores burocráticas y no están de cara al ciudadano”, según fuentes del Instituto Armado.


Sin embargo, ni la Dirección General de la Guardia Civil ni el Ministerio del Interior han activado el Plan de Redistribución Territorial que lleva años de cajón en cajón y que pretendía agrupar puestos para que —al menos— hubiera 20 efectivos por acuartelamiento.

Nadie parece dispuesto a abrir esa caja de Pandora. “No se ha entrado en materia, requiere un consenso político muy grande, nosotros ponemos el estudio técnico y operativo pero la puesta en marcha es una decisión política”, aseguran en la Dirección General de la Guardia Civil. “No es tiempo de hablar de ese tema aún”, dicen en Interior, después de que la semana pasada el ministro, Fernando Grande-Marlaska acudiera al cuartel de Berlanga de Duero (Soria) para anunciar la apertura de una comisaría y una cárcel rodeado de mandos que no pertenecían a ese puesto. “En Berlanga, que lleva unos 15 pueblos, ahora mismo solo hay cinco guardias y ni cabo ni sargento, es decir, uno hace las veces de comandante de puesto sin serlo, como en tantos sitios”, dice un guardia de la zona.




Natividad Colas, vecina de Milmarcos (Guadalajara) de 86 años, lo tiene claro: “La Guardia Civil es sagrada, más que el cura”. Y añade: “Aquí tenemos un cuartel abandonado y otro nuevecito, que nos construyó “un pez gordo” del cuerpo, que debió de pensar que para hacerlo en otra parte, pues mejor en su pueblo; aunque está y no está porque cuando llamamos nos sale Guadalajara o Molina de Aragón, si vienen es a dormir”. En Milmarcos supuestamente hay destinados tres guardias pero, como la mayor parte de puestos, abren por horas algún día a la semana o permanecen cerrados (un cartel indica “llame al 062”), porque se prioriza sacar las patrullas a la calle.



El general de Castilla y León, Clemente García Barrios, ordenaba hace dos semanas cerrar los cuarteles por falta de efectivos y la delegada del Gobierno, Virginia Barcones (del PSOE y natural de Berlanga), le obligaba a anular esa orden recordando que no se puede restar servicios básicos al ciudadano, como la seguridad, si se quiere evitar la despoblación de los pueblos y atender los casos de violencia de género. 

 “No tengo ninguna duda de que estos puestos deben seguir abiertos y hay que compatibilizar el estar presente en los cuarteles con tener unidades en la calle”, decía la delegada días después de enmendarle la plana al general.

El alcalde de Checa (Guadalajara), Jesús Alba,
 en el centro de la imagen con chaqueta gris,
rodeado de vecinos delante del cuartel que mantienen

“Ante la falta de efectivos, lo que se está haciendo es exactamente lo que ordenó el general: cerrar los cuarteles y sacar las patrullas con parejas de guardias formadas por agentes de puestos próximos para lograr hacer los turnos”, coinciden guardias de Soria, Guadalajara, Teruel, Burgos, Granada... Lo llaman “núcleos operativos”, pero “las extensiones de terreno que cubren son cada vez más grandes, pudiendo incluir hasta 40 pueblos”, explican.

Carmen Rojo, concejal de Alcolea del Pinar (Guadalajara),
 delante del cuartel cerrado.

El déficit de efectivos tiene supuestamente su origen en “la crisis”, que paralizó las convocatorias públicas de empleo y “no se han cubierto las plazas de todos los guardias que se han ido jubilando en los últimos años”.


Hace un mes, otro guardia del puesto de La Zubia (Granada), José Luis Arcos, de 49 años, moría tiroteado por un delincuente en Huétor Vega. Le acompañaba una guardia en prácticas, recién salida de la escuela. “Hay pocas patrullas, no hay gente para cubrir tanto territorio, nuestra demarcación acaba en Sierra Nevada o en el otro límite de Dúrcal y Padul”, dice un compañero de ese puesto, que recuerda que “entre bajas, cursos, comisionados, vacaciones...”, se hace casi imposible cubrir los turnos y siguen cerrando cuarteles: “Trevélez, Órgiva... muchos en Las Alpujarras. Esta distribución territorial es de la época de los bandoleros”.


Un somero recorrido por cuarteles de Soria (con algo más de 500 guardias y 19 puestos, en total), Teruel (670 guardias y 33 puestos) y Guadalajara (644 y 31 puestos), evidencia que, más allá del efecto disuasorio que pueden tener para potenciales delincuentes, esos cuarteles actúan como una suerte de ancla poblacional en una España con un 90% de territorio rural en el que habita aproximadamente un 20% de su población. 


En una gran mayoría de los 8.000 municipios del país la seguridad depende exclusivamente de la Guardia Civil, porque no cuentan ni con Policía Nacional (presente solo en pueblos de más de 20.000 habitantes), ni pueden permitirse una policía local. Y son cada vez más los casos en los que los ayuntamientos asumen el coste de mantener abiertos los cuarteles como medida de protección. Según los últimos estudios de la FEMP, mientras que la población ha crecido globalmente en España un 15% desde el año 2000, en el medio rural ha bajado un 8%. Los alcaldes pagan


“Los cuarteles son importantísimos para los pueblos. Si no se siente segura, la gente se va”, dice Jesús Alba, alcalde socialista de Checa (Guadalajara), donde mantienen con dinero del consistorio (unos 6.000 euros al año) el cuartel para que siga siendo habitable. Al igual que hace la alcaldesa del vecino pueblo de Orea (184 habitantes), Marta Corella: “Hemos invertido más de 40.000 euros en arreglar el techo y dos pabellones (pisos) para que puedan vivir dos familias de guardias”, asegura. Así sucede, viven dos familias, pese a que ni tan siquiera pueden trabajar en el pueblo porque como ocurre en otros muchos de estos acuartelamientos, no tienen acceso a Internet. “Al menos que se vea que hay alguien, y si viene uno con malas intenciones, igual se lo piensa”, dice el alcalde de Checa.


“La seguridad, como la sanidad o la educación, son clave en la vertebración social de los municipios”, señala Joaquín Moreno (Compromiso con Aragón), alcalde del municipio turolense de Utrillas (3.000 habitantes), que lleva invertidos 85.000 euros en el proyecto técnico de un nuevo cuartel y en las catas de los suelos que ha cedido el consistorio para su construcción. El antiguo lo cerró hace dos años el Ministerio del Interior “por ruina”. Mientras lo construían, y como medida provisional, cedieron una nave industrial en la que hoy se alojan los 12 guardias de ese puesto y sus oficinas. “Pero en el próximo pleno decidiremos si les echamos porque llevamos dos años para que construyan un nuevo cuartel”.


En el caso de Monteagudo de las Vicarías (200 almas en Soria), el Ayuntamiento (PP) cede dos viviendas sociales para que hagan las veces de cuartel y viven tres guardias, que hacen turnos con los de Arcos de Jalón (1.500 habitantes).


En el cuartel de Abejar (Soria), como en el de Checa, Orea, Alustante o Milmarcos (Guadalajara), o en el de Alfambra (Teruel), o en los de Huétor Santillán, Tocón, Castril, Cacín, Moclín (en Granada), en la mayor parte de los acuartelamientos que no son cabecera de comarca, un cartel en la puerta (cerrada) indica que se llame al 062, el teléfono de emergencias de la Guardia Civil. Y a esperar, “más o menos, dependiendo de donde vengan”.


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jueves, 9 de agosto de 2018

Espectacular Granizada en el Bajo Aragón Histórico

Aragón: Nido de Tormentas



Alcañiz, Albalate o Castelserás han sufrido daños a causa de la piedra y rachas huracanadas de hasta 150 km/h.


Varios pueblos se han visto afectados por una fuerte tormenta de granizo y vientos huracanados con rachas de hasta 150 kilómetros por hora la tarde de este miércoles provocados por una supercélula, es decir, una célula tormentosa de gran envergadura y giro ciclónico. 


El granizo descargó con fuerza y especial intensidad en Alcañiz, Castelserás o Albalate. Se trata de la misma tormenta, que después se dirigió hacia Maella y el Matarraña disolviéndose. La AEMET declaró la alerta naranja en la zona del Bajo Aragón Histórico toda la tarde.


El granizo, de tamaño considerable, estuvo acompañado de agua e importantes rachas de viento, entre los 90 y los 150 kilómetros por hora. 


En el caso de Alcañiz, preocupan los daños que se hayan podido producir en Puigmoreno, especialmente en los campos de melocotón, donde los árboles ya están embolsados para la campaña de la D.O. «En principio no parece grave, no hay apenas bolsas agujereadas o melocotones caídos», valoró inicialmente el presidente de la D.O., Samuel Sancho. La tormenta no fue tan «escandalosa» como parecía en un principio. Desde la Cooperativa San Miguel de Puigmoreno (Cofruval) señalaron que «todavía es pronto para realizar un balance real» de los daños, aunque esperan que el porcentaje «no sea muy alto». «Sí que es cierto que hay melocotones dañados y frutos en el suelo, pero no es algo muy grave», detalló el presidente, Arsenio Rújula.


Una de las estampas más curiosas y menos habituales se produjo en Urrea de Gaén, donde el viento desató un tornado a unos tres kilómetros del casco urbano, en el paraje del ‘Taconero’ entre Urrea y Albalate. «Se ha desplazado hacia el pueblo mientras se disolvía pero ha tenido fuerza para tirarnos un árbol junto a la carretera, el más grande que teníamos y que hemos retirado», dijo el alcalde, Joaquín Lafaja.


La tormenta derivó en un frente de tormentas, lo que meteorológicamente se conoce como línea de turbonada, que barrió de Oeste a Este las comarcas del Bajo Martín, Bajo Aragón, Matarraña y Bajo Aragón-Caspe. 


Los registros más destacables de precipitación se encontraron en Alcañiz con más de 25 litros, Híjar con 18 litros por metro cuadrado y Caspe (Civán) con 17 litros, caídos buena parte de ellos en menos de 15 minutos. 


En la capital bajoragonesa, donde todavía se recuerda la enorme granizada de 2003, el cielo se ennegreció a primera hora de la tarde advirtiendo de lo que iba a suceder. Cientos de vecinos recogieron toldos, llevado sus vehículos a garajes o bajo porches y puesto a buen recaudo los objetos frágiles de las terrazas. A los pocos minutos, el granizo cayó con virulencia aunque durante no más de diez minutos. Los daños no han sido importantes.



En Castelserás la misma tormenta descargó piedra de pequeño tamaño. Según la teniente de alcalde, Esperanza Goni, «no hay desperfectos en edificios municipales aunque en el campo aún se deben valorar las afecciones»


Además, en la capital bajoaragonesa se canceló la programación prevista en el ciclo de Cine de Verano en el anfiteatro Pui Pinos del Castillo Calatravo.


En Albalate los desperfectos en principio tampoco fueron graves, aunque todavía se valoran. La precipitación se produjo en torno a las 16.15, con granizo seco y, a los pocos minutos, agua.


Esta tormenta se produjo dos días después de la que asoló Villarluengo y apenas con dos semanas de distancia de que también afectó a Ejulve. Cabe recordar que Aragón es la región europea con mayor número de tormentas de granizo y que el territorio cuenta con un gran número de los denominados “nidos de tormenta”

tomado de: La Comarca

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miércoles, 28 de febrero de 2018

La palomica no vuela, de su nido la han tirado...

Quien se ha ido no regresa...

Y en Andorra están de duelo



No levantes más tu vuelo
Palomica aragonesa
No levantes más tu vuelo
Quien se ha ido no regresa
En Andorra están de duelo
Palomica aragonesa

Alberto Gurrea


La palomica no vuelve
De su nido la han tirado
Y un Gavilán maligno
Sin pasión la ha devorado.

Esta palomica se ha ido
Sólo nos queda el recuerdo
Nadie la cantó mejor
Como la cantó tu abuelo.

Tuve el honor de conocerlo
Y hasta de hablar con él
Cuando venía a cantar
a Barcelona, La Portellada
O Estercuel.

Al nieto no lo conocí
No tuve tan lindo honor
Seguro que como tu abuelo 
Eras un gran campeón.

Andorra está de duelo
Teruel y todo Aragón
Sin olvidar tu familia 
Que están rotos de dolor.

Desde aquí también me sumo
A ese profundo dolor
Te tengo en mis oraciones
A ti y a los otros dos.

Pedro Muñoz Lahoz


Y lo haremos por Vosotros, 
Por Nosotros 
Porque no se vuelva a repetir. 


tomado de: Pedro Muñoz Lahoz





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